Matilde y el cantautor se visten y se van a pasear por la Ciudad Horizontal. El cantautor la lleva por distintos lugares del mundo de la cultura. Es otro florero del que presumir, otra joven engatusada. Ella, encantada de vivir con su ídolo, de ver su vida y su casa y como vive. Es una groupie más.
La enseña su casa, la lleva a caballito al baño y se ducha con ella. Luego la enseña sus plantas. Tiene una plaga de arañas rojas.
-Malditas arañas comunistas – bromea ella.
Él se limita a sonreir. - “Que broma más fácil, más manida. Que chica más simple” piensa.
Conversan:
-¿Tienes novio?
-Sí
-Bueno... esto no es nada malo, lo sabes, ¿Verdad?
-Sí. No por acostarme con otra persona le quiero menos. Él mismo lo dice con esas mismas palabras.
-¿Se lo vas a decir?
-Mejor no
-Yo también creo que mejor no.
Es verano, aun hay tarde por delante pero ya vuelven a la casa. Cocina él, cenan y se lavan los dientes juntos. Vuelven a acostarse, esta vez más bonito, más relajado. Ella dirige tumbándose encima. Prefiere hacerlo bonito. Se quedan en la cama. Sólo se levantan para ir al baño. Hablan durante horas y duermen en esa misma cama.
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