03 enero 2012

Tomás h

Tomás estuvo resentido con las mujeres. Es muy irracional resentirse con alguien por su sexo, o sea, es curioso atribuir una característica común a algo tan dispar y heterogeneo como la mitad de la humanidad, sin embargo, por ilógico que sea, funcionamos, para bien o para mal, de ese modo.

Es algo que ha de tenerse en cuenta en toda relación humana. Un buen ejemplo es aquellas muchas veces en la que se demuestra a alguien muy enfadado que no tiene razón para enfadarse con argumentos lógicos y racionales. Si bien suele reducir la reacción externa, a no ser que provoque otro sentimiento fuerte, no suele reducir ni un ápice el enfado.

Sin embargo, este sentimiento de resentimiento hacia un grupo es mucho más duradero y puede ser mucho más peligroso, sobre todo si provoca que el odio se exteriorice. Afortunadamente, en la gran mayoría de los casos nunca lo hace. No en el caso de la gente normal y Tomás lo es.

La causa de su resentimiento fue un engaño por parte de sus exs. A causa de este engaño ya nunca se siente culpable al engañar a sus parejas. Total – piensa – van a engañarme a mi. Polvo que no eche es polvo perdido.

Esto, evidentemente, es una gran injusticia para sus parejas posteriores.