31 diciembre 2011

Tomás g

Tomás habla con Penélope y se lo cuenta: Había otra mujer antes que ella. Era una mujer con la que no había nada, pero ahora va a haberlo. Y tienen que dejarlo. Ella lo entiende: Al fin y al cabo, Tomás tenía una vida antes de ella y , de todos modos, no quiere dejar de verlo. “Seamos amigos” dice.

Se dice que, en algunas relaciones, seguir siendo amigos una vez esté la relación rota es como mantener un perro después de muerto. Pero Tomás y Penélope no tienen ninguna relación importante. Puede funcionar por tanto y por tanto se dan un beso, por tan poco tiempo juntos.

Vuelven al punto en el que lo dejaron: Ropa interior. Pero Tomás esta vez no se quita nada y ella se quita el sujetador. Su pecho es grande. Mucho más grande de lo que es con ropa. Grande y bien colocado, de tal manera que sus pezones quedan bien lejos de su ombligo, porque su vientre es muy plano. Tan grande que hasta le incomoda que se lo miren continuamente. Y que se lo toquen continuamente, que es lo que quiere hacer Tomás.

El origen de Gilipollas

En Madrid hay una calle llamada de Gil Imón, haciendo de travesaño entre el
Paseo Imperial y la Ronda de Segovia, para más señas. Es una calle dedicada al
que fue alcalde de la capital, D. Gil Imón, en los tiempos en que el duque de Osuna
organizaba sus célebres bailes, a los que acudía la alta sociedad, para poner en el
escaparate familiar a jovencitas de buena cuna, como oferta casadera.
A las damitas de entonces se les aplicaba el apelativo de "pollas", que el
Diccionario de la Real Academia lleva, como sexta acepción, figurada y
familiarmente, el significado de jovencitas, algo que hoy prácticamente se ignora.
El tal Don Gil era un personaje de relieve (prueba que tiene dedicada una calle)
y su nombre aparecía frecuentemente en los ecos de sociedad de las revistas del
corazón de la época.
El hombre se sentía obligado a responsabilizarse de sus deberes familiares, como
buen padre.
Tenía dos hijas en edad de merecer, feúchas, sin gracia, y bastante poco
inteligentes y se hacía acompañar por ellas a absolutamente todos aquellos sitios a
los que, invitado como primera autoridad municipal, tenía que acudir.

-¿Ha llegado ya D. Gil?

-Sí, ya ha llegado D. Gil y, como siempre, viene acompañado de sus pollas.

Mientras D. Gil se encargaba de atender las numerosas conversaciones que su
cargo de alcalde comportaba, sus pollitas iban a ocupar algún asiento desocupado,
en esperar de que algún pollo (o jovencito) se les acercase, cosa que nunca sucedía.
La situación, una y otra vez repetida, dio lugar a la asociación mental de tonto (o
tonta) con D. Gil y sus pollas.

¿Cómo describir esa circunstancia tan compleja de estupidez? Los imaginativos y
bien humorados madrileños lo tuvieron fácil: para expresar la idea de mentecato
integral e inconsciente ¡Ya está!:
Gil (D.Gil)-y-pollas = gil-i-pollas.

Cundió por todo Madrid, que compuso esta palabra especial, castiza, nacida en la
Capital del Reino y exportada al resto de España, ganándose a pulso con el tiempo
el derecho de entrar en la Real Academia Española.

- Fuente: Tintigorri

28 diciembre 2011

Tomás f

El cantautor sólo tiene una cama. No es ninguna sorpresa para Teresa. Lo que sí es sorpresa es que, cuando se da la vuelta, él ya está desnudo y con una erección. Teresa le mira de arriba a abajo y se queda estupefacta, pero reacciona y pronto está ella también desnuda. Teresa no se preocupa por su físico. Es un anciano, pero es el que canta esas canciones que tanto le gustan. Él sí la echa un vistazo de arriba a abajo. Una más para su colección. Lo malo es que ella tiene la regla y así se lo advierte.

-“Da lo mismo”

Se besan y se abrazan y se meten en la cama. Se tumban de lado y él no tiene manos suficientes. La toca cuanto puede, el pecho, las nalgas, el pecho otra vez. Se lo descubre, para poder verlo y ella le mira sonriente. Él vuelve a sonreirla y sigue besándola un rato más, pero ya no es romántico “Venga zorra, te gusta, ¿Eh puta?”.

El cantautor trata así a las mujeres, de manera muy distinta a como dicen sus canciones. Ellas, obnubiladas por su música, se creen damas hasta que oyen lo que les dice en la cama. Aun así, prefieren seguir su propio cuento de hadas.

Él, ya encima suyo, baja entre sus piernas y le empieza a hacer un cunnilungis aun con la regla. No deja de decirle groserías y enseguida sube a penetrarla.

-Ponte condón, ¿no? -Le pide ella.
-¿No tomas anticonceptivos?
-No.
-Pensé que tenías novio.
-Y lo tengo.

El condón mata una relación sexual. La separación y la falta de sensibilidad bajan la erección y alejan del calor de la mujer. Aun así, Tomás y Teresa sólo se retiraban a tiempo. Fueron afortunados. Aun sabiéndolo, el cantautor bombea un poco antes de ponérselo. Tiene algunos en la mesilla.

El cantautor, ya perro viejo, sabe cosas que Teresa, aun joven, no conoce, porque Tomás, aun joven, tampoco sabe. Como que si sube la cintura y aplasta el pene contra la parte superior de la mujer la estimula mucho más el clítoris, consiguiendo un orgasmo mucho más fuerte, o que, en un cunnilungis existen distintos patrones que pueden producir más placer.

Ella no finge su orgasmo.

27 diciembre 2011

Tomás e

Tomás no tiene valor para decirle la verdad a Penélope. En estos casos siempre usa la misma técnica, que él se explica a si mismo con una analogía sobre piscinas:

Cuando te lanzas a una piscina, cuando has dado el salto, tu cuerpo en realidad lo único que ha hecho es tensar gemelos y cuádriceps. Eso no cuesta. Saltar, digo, no cuesta. Sin embargo, cuando has hecho el movimiento, ya estás en el aire. Ya no hay vuelta atrás y, a no ser que seas algún tipo de mesías, te ahorras todo el entrar lentamente y sufriendo con el que entran los cobardes a las piscinas.

Con Penélope hace algo parecido: Envía un mensaje diciendo que tiene que contarle algo malo. En cuanto el móvil confirma su envío correcto ya no hay vuelta atrás. Ha de decírselo.

26 diciembre 2011

Tomás d

Hacía tiempo que Teresa y Tomás tenían planeado ir alguna vez a la Ciudad Horizontal. Teresa no quiere esperarle y va sin él. Se cita con el cantautor y se encuentra con ella en la estación. No se besan porque es un lugar público y él es un personaje público. O eso cree, porque ya no es ni la mitad de famoso. Él, como casi cualquiera, puede pasear anónimo por la Ciudad Horizontal. Y así pasea.

Teresa y el cantautor pasean por la Ciudad Horizontal. Ella está ilusionada. Él, llevándola a su casa.

Nuestros círculos sociales son lentos en una dirección y rápidos en otra. Me explico:

Si una persona está en un círculo social lejano, digamos de conocido, puede ir bajando lentamente al de colega, al de amigo, al de amigo íntimo, etc. Si una persona en este círculo de amigo íntimo baja sin permiso – o demasiado rápido – un paso más, o sea, si se acerca, por ejemplo, al de pareja sin ser pareja, demasiado rápido o sin nuestro deseo, no le volvemos a poner donde estaba, sino que le alejamos sin dudar al de colega, al de conocido o aun más lejos.

Intentar acelerar una relación personal sólo la lleva al extremo contrario. El cantautor lo sabe y aun así se arriesga. Ya tiene experiencia con sus groupies, con “sus putitas”, como las llama él. Si esta no se la chupa, otra se la chupará.

Van directamente a su casa.

23 diciembre 2011

Reminder

Les recuerdo que pueden leerme también aquí. De hecho, hoy deberían.

Tomás c (2)

Tomás quiere hablar con Penélope y explicarle su situación. Pero su objetivo, ya lo hemos dicho, es ahorrarle dolor.

Para ahorrarle dolor a Teresa, ya que con ella tiene que seguir como hasta ahora, lo mejor que puede hacer, siempre según Tomás, es no decirle nada. Así también, colateralmente, se ahorra dolor a si mismo. A Penélope, sin embargo, si se va, le tiene que dar explicaciones. Pero Tomás miente muy bien, así que sus explicaciones han de encajar perfectamente en futuribles.

Así pues, tiene que incluir a otra mujer. Pero eso le haría quedar mal ante Penélope. Y la haría mucho daño. ¿Qué hacer? ¿Por donde empezar?

El punto de inflexión que marcó la explosión de la botella de champán, o sea, el momento en el que Penélope despertó ternura y por tanto la libido de Tomás, esto es, el momento en el que Penélope tomó posiciones en el cerebro de Tomás es es el momento en el que esa idea inmadura de “Puntua” desapareció por completo y Penélope pasó de ser una mujer atractiva con la que acostarse y se convierte en alguien que importa a Tomás. Por eso Tomás, cuando se pregunta cuando decírselo, decide no esperar. Se lo va a decir antes de acostarse con ella.

Le va a decir que su relación tiene fecha de caducidad. Si aun así quiere acostarse con él, bienvenida sea. Si no, fue bonito mientras duró. Ojalá quiera. Pero el deber de Tomás es decírselo antes del sexo.

21 diciembre 2011

Tomás c

Tomás no se siente culpable, pero decide terminar la relación por tres razones sin saber cual es la más importante de todas.


Primero, por no hacer daño a Penélope si la cosa sigue adelante. Segundo, por no hacer daño a Teresa, tanto si la cosa sigue adelante y la tiene que abandonar por Penélope como por si descubre que le compartió durante un tiempo. Por último, por no hacerse daño a si mismo rompiendo con Teresa.


Notese que son tres personas a las que no hacer daño: Penélope, Teresa y Tomás. Tomás se pone en último lugar, porque si algo le hace daño se lo merece él más que nadie, dado que él es el causante de la situación. Él se lo ha buscado. Además, Tomás sabe que la persona que menos tiene que sufrir en este caso es Teresa. Y que él y Penélope van a sufrir por la ruptura.


¿Vale la pena embarcarse en una aventura que se sabe caduca? Por supuesto es distinto en cada caso. Y es distinto para Penélope, que daba esa aventura como para toda la vida. ¿Vale la pena?

Un joven inmaduro diría que sin duda, que acostarse con una chica “puntúa” en todo caso.

Crash Boom Bang - Roxette



No me he equivocado en ninguna de las etiquetas. Mañana va a ser todo Crash Boom y Bang. Si se dan las condiciones, claro.

20 diciembre 2011

Tomás b

Teresa necesita una excusa para ir a ver al cantautor. Ya lo tiene decidido. De Tomás se libera fácilmente, lo más difícil es su madre, que la llama todos los días. Tomás presume de mentir de maravilla y Teresa, que no es tonta, cree que ella también puede. Así que de lo que se preocupa es de urdir la misma mentira para los dos. Oficialmente va a cenar con algunas de sus amigas. En realidad ha escrito al cantautor para ir a verlo a la Ciudad Horizontal. No se siente culpable, pero entiende que tampoco está bien, por lo que intenta que Tomás se lo impida. Le busca planes, excusas y razones para no ir. Tomás, que todavía no se siente celoso, le dice que vaya allá donde quiera. Que su decisión es libre, porque ella lo es.

Esta idea altera a Teresa, pero también la alegra.

19 diciembre 2011

:o__

OH DIOS MIO (Hacer gesto de adolescente viendo a su ídolo)

HD obligatoria

Tomás a

Tomás vuelve a ver a Penélope, esta vez en un bar. El bar lo ha elegido Penélope.y no es, precisamente, un “bar de jóvenes“. Penélope, decíamos, es mayor que tomás. En concreto es 10 años mayor. Mientras está con ella, Tomás ni siquiera se acuerda de Teresa. En este momento, Tomás es un soltero, un joven que se sabe muy atractivo, que intenta cortejar a Penélope. Penélope, en este caso, es, además de la cortejada, la cortejante. Penélope también le intenta gustar y eso a Tomás le encanta. Le gusta saberse guapo. Le gusta saber que está en lo alto de la cadena alimenticia.

Se mueven a otro bar donde Penélope baila para Tomás. Tomás nunca había visto bailar a Penélope, por eso, al principio, para Tomás todo movimiento es una danza nueva. Luego todos los pasos se repiten. Pero a Tomás le gusta igual. Le gusta como ella mueve el cuello para comprobar su expresión. Y como sonríe satisfecha al ver que sonríe, que su cara muestra que le gusta su baile.

Vuelven a la casa de Penélope y esta vez se quitan algo más de ropa y se quedan ambos en ropa interior. Se besan un rato, pero sobre todo hablan. Hablan mucho y eso estrecha sus lazos. Penélope tiene la costumbre de usar palabras sueltas en lo que Tomás cree italiano y de hablar a un tercero. Se quejan del gobierno y Penélope habla mirando al infinito. Dice cosas como “Eso no lo he visto yo en la tutta vita" muy indignada.

Tomás y Teresa

Evidentemente los nombres vienen de La Insoportable Levedad del Ser. Quizá los cambie para la versión final, o antes, si encuentro nombres que me encajen mejor. Si no los encuentro.. supongo que son buenos nombres.

Penélope siempre será Penélope. Aunque empiece por pene, ja ja.

12 diciembre 2011

Letras griegas

Me he perdido con la cuenta de las letras griegas de Tomás. Creo que he puesto de más algunas y otras desordenadas :S

Venga, que tienen mucho tiempo libre, que alguien me ayude.

Tomás φ

Ninguno de los dos se siente culpable. A ambos les sorprende esa falta de culpabilidad. Ambos piensan cosas como “¿No se supone que debería sentirme fatal? ¿No estoy traicionando a la persona que más quiero y todo eso que veo en las películas y en las canciones?”

Sí, lo están haciendo. Pero no se arrepienten de ello. Por eso no se sienten culpables. La culpabilidad viene después del arrepientimiento, nunca antes. Ahora ni siquiera piensan en las consecuencias. Tomás ve a Penélope y Teresa ve al Cantautor como algo aparte de sus parejas, como algo de fuera de sus vidas normales, como algo que se sueña o que se piensa pero que, en realidad, no está sucediendo. Tomás tiene más razón para hacerlo, dado que ni se acuerda de Penélope cuando está con Teresa. Teresa, sin embargo, ya planea como puede verse con el cantautor a solas.

Tomás también pretende volver a ver a Penélope y acostarse con ella, pero nunca lo piensa conTeresa delante.

Esto hace que el engaño de Teresa sea detectable, mientras que el de Tomás pasa desapercibido. Y esto agudiza el ataque de celos en Tomás. O quizá fue esto lo que lo provocó. El principio del ataque está tan difuso que ni yo, que soy el dramaturgo, lo tengo claro. Tanto me molesta no tenerlo claro para poder plasmarlo que, como veis, hasta he roto la cuarta pared.

02 diciembre 2011

Tomás ι

Tomás llega a casa y Teresa deja el ordenador. No le pregunta donde ha estado, un poco para evitar que él le pregunte porque no se ha acostado ya. Ambos se miran a los ojos como si no hubiera pasado nada y se besan como si no hubiera pasado nada. Y ambos se quieren duchar.

Teresa no tiene nada que ocultar, pero Tomás sí. Su engaño ha sido físico. Se ha consumado. ¿se ha consumado? El engaño de una mujer suele ser peor que el engaño de un hombre, porque el hombre engaña por el simple sexo, por el simple polvo, mientras que la mujer busca a alguien que le ame.

Hemos vivido 200.000 años como especie y sólo 4.000 como ser social y educado. Por mucho que lo neguemos, por mucho que estemos huyendo de ello, aun tenemos mucho de animal. Un hombre puede fecundar a muchas mujeres, pero una mujer sólo puede ser fecundada por un hombre. Y ese hombre es el que la cuida. Por eso el engaño de la mujer es peor, porque duele más al hombre, porque el hombre está programado para ver como rival al hombre que se acuesta con su mujer. Y porque el hombre está programado para acostarse con muchas mujeres, mientras que la mujer está programada para atender a sólo un hombre y dar sus favores a sólo un hombre. Y si el primero no hace caso a la fidelidad es por algo físico, algo sexual, es por fecundar a más mujeres mientras se sigue cuidando a la mejor, a la mujer que se tiene, mientras que si la mujer engaña al hombre es porque busca a otro hombre que la cuide.

La mujer busca al macho alfa que la fecunde y al macho beta que la cuide. Separar esos roles es convertir a la pareja en macho beta. Por eso cuando el hombre se acuesta con muchas mujeres, aunque infiel, puede seguir siendo leal a su mujer, mientras que la mujer, al acostarse con muchos hombres, al ser infiel, está también rompiendo su lealtad indefectiblemente.

En ninguno de los dos casos está bien, pero en el caso de la mujer está mucho peor. Al hombre se le puede perdonar. A la mujer sólo si vuelve a reconocer a su pareja como macho único, alfa y beta, y retira de su vida a los demás al instante, sin que nadie tenga que pedírselo.

Por eso en ambos casos se ha consumado, pero sólo uno huele a consumación, a colonia femenina y a sudor de otro cuerpo. Por eso Tomás ha de buscar una excusa para no ducharse juntos:

-Tengo que ir al baño antes.

-Pues nos duchamos después.

-Me da un poco de vergüenza, por el olor.

-Venga hombre.

-Dejame un intervalo de cinco minutos. Me voy duchando yo un poco antes.

-Bueno vale.

Tomás aprovecha ese intervalo para mojarse. Lo que ha puesto un poco de contacto lo quita un poco de agua. No hay necesidad de más. En dos minutos abre la puerta. Teresa bromea con el olor para hacerle rabiar. Tomás ni se acuerda de Penélope entonces. Teresa no se quita de la cabeza al cantautor.