Tomás habla con Penélope y se lo cuenta: Había otra mujer antes que ella. Era una mujer con la que no había nada, pero ahora va a haberlo. Y tienen que dejarlo. Ella lo entiende: Al fin y al cabo, Tomás tenía una vida antes de ella y , de todos modos, no quiere dejar de verlo. “Seamos amigos” dice.
Se dice que, en algunas relaciones, seguir siendo amigos una vez esté la relación rota es como mantener un perro después de muerto. Pero Tomás y Penélope no tienen ninguna relación importante. Puede funcionar por tanto y por tanto se dan un beso, por tan poco tiempo juntos.
Vuelven al punto en el que lo dejaron: Ropa interior. Pero Tomás esta vez no se quita nada y ella se quita el sujetador. Su pecho es grande. Mucho más grande de lo que es con ropa. Grande y bien colocado, de tal manera que sus pezones quedan bien lejos de su ombligo, porque su vientre es muy plano. Tan grande que hasta le incomoda que se lo miren continuamente. Y que se lo toquen continuamente, que es lo que quiere hacer Tomás.
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