Tomás va al baño y Penélope está con los pies sobre la mesa. Tomás se fija en ellos. Siempre le llamaron la atención los pies de las mujeres. Siempre le llamaron la atención todas las partes de las mujeres. Se hace tarde y Tomás tiene que volver. Probablemente Teresa ya esté en casa desde hace rato. Diría que ha estado con un amigo. En realidad casi lo ha estado, porque ella sólo se ha quitado la camiseta. Ni el sujetador ni los pantalones. Eso sí que ha sido inesperado. ¿Por qué le hace subir a su casa si no es para acostarse con él? ¿Para qué mete a un desconocido en casa? Como decía Paco, “Unos besos ya me los da mi abuela” Se despiden prometiendo volver a verse. Y se intercambian el número de teléfono. Ni un correo electrónico ni un Live Tag, ni una Open ID. Nada. Como en el año 2000. Una mujer chapadísima a la antigua.
¿Y cómo ponerla? Necesita una excusa para evitar que Teresa mire su móvil y pida respuestas. O que sean más fáciles de dar. Pues está claro. Le llama Pies Negros.
-¿Y eso porqué?
-Mirate los pies
-¡Ah! ¡Qué horror! ¡Qué vergüenza!
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