29 junio 2010

Recuerdo la historia del pato. Tenías un pato y le querías mucho. El día que lo llevaron al campo grande te pusiste tan triste y cogiste tal berrinche que tu padre se enfadó y decidió no llevar más patos a casa.

En el tren estoy recordando cuando veíamos no sé que en la PSP, con unos auriculares, mirando a la pantallita. O todas las demás veces que hemos ido en tren. Tu presencia impregna aquí e impregna allí. Hasta que se ha ido en la primera estación he estado jugando a UNO con una niña que tenía las cartas. Me está dando una paliza. La he dicho que más respeto, que la triplico en edad. Entonces no estaba pensando en nada, pero supe que, si estuvieras ahí te habrías puesto de su parte.

Porque cuando no estoy contigo estoy pensando en ti. Y no ahora por haber roto. Llevo años contigo o pensando en ti. Imaginándote a mi lado cuando no estás conmigo.

La historia del pato es una entre millones. Es una que no quiero olvidar o dejar en saco roto. Lo has roto todo, lo has jodido todo pero no quiero dejar que lo hagas. No quiero no dejar que rompas todo.

Soy el primero que defiende que hacer algunas cosas no significa no querer a la pareja. Y hay seis años por detrás que me han convertido en otra cosa mejor.

No me merezco esto. Ni tu te mereces otra oportunidad. Pero tonto sería si dejara que rompas todo. Volver contigo es algo egoista, porque sé lo que eres. Ya no mereces la pena, pero yo sí merezco más de ti, porque ahora me merezco todo lo que quiera. Y lo que quiero es a ti.

Tu y yo.

Lo malo de este asunto es que quieres volver con alguien que no existe. La relación no será la misma porque ya no somos los mismos. Yo no soy el mismo. He pasado una humillación y una decepción. Un trauma. Antes era el chico guapo y gracioso de la melena. Ahora el mediamierda con cara de niño del pelo rapado.



El que era yo ya no está. Está muerto, como mi abuela o como tu padre. Ese no va a volver. Ahora hay otra persona, con otra actitud. Menos simpático y menos amable, que ya no irá a casas de amigos que le caen mal, ni se dará un paseo que no le apetezca para ir a buscarte ni se tomará una caña si no le apetece. Ahora me miro al espejo y me sorprendo. Y tardo más de un segundo en reconocerme. Así, ese segundo, puedo ser otra persona que no haya salido contigo, que no esté perdidamente enamorado de ti.







Cuento Industrial 116 Ensayo sobre la lucidez y la ceguera

-Hola, ¿Hola?. ¿Hay alguien ahí?
-Aquí José.
-Hola. ¿Quién eres?
-Soy Philip Kindred Dick.
-Pero estás muerto
-Tu también lo estás José Sousa.

El hombre lúcido quedó quedo. Sólo lo sentía por su mujer. Irse del mundo es casi deseable para el hombre lúcido.

-Bueno, a decir verdad no te puedo decir que no. Es la primera vez que me muero.
-Sólo puedes morirte una vez, Hombre Lúcido.
-No estoy de acuerdo. He muerto muchas veces.
-En realidad yo tampoco lo estoy.

-¿Entonces tu eres Dios?
-Ja ja. No. Sólo su servidor
-Entonces ¿Dios existe?.
-Claro. que bobada.
-¿Tu lo has visto?
-No.
-¿Entonces?
-Bueno.. Dios existe. Yo ayudé a su hijo
-Comprendo.
-Tengo entendido que tu también eres escritor, un escritor mucho más moderno que yo.
-Sí lo soy. Yo te conozco y tu a mi probablemente no.
-Sí. De aquí. Supe quien eras justo antes de venir a recibirte.
-Ya. ¿Tu no deberías hablar en inglés?
-Sí. Es un recurso del autor.
-Cuidado Hombre ciego.
-¿Con la cuarta pared?
-Claro
-Mira, estoy leyendo como un hombre se para en un semáforo, ciego. Es tu libro, ensayo sobre la ceguera.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Que existe una persona que está leyendo como el autor de esto escribe este cuento entre cabezadas y lágrimas y luego leerá como otros lo leen curiosos. Lo lee un tipo con barbas y pelo largo, una chica que va a tener ganas de llorar cuando lea esto que acabo de decir de cabezadas y lágrimas, un par de chicos más, un par que diseñan, otro que tiene una página web con el que escrie, otro que buscaba otra cosa.. Y alguien lee como otra persona lee eso que te cuento. ¿Crees que en los libros no hay libros?
-Yo también salto la cuarta pared, pero con un narador.
-No es cuarta pared en realidad, porque la cuarta pared está mucho más arriba. Estamos en un relato y el escritor y los lectores en otro.
-Y por la misma razón hablo yo español, claro
-Claro. El autor es español.
-¿Por qué suelta lágrimas?
-Porque ha roto con su novia
-Ah ¿Y la chica por qué va a tener ganas de llorar?
-Porque es su novia.
-Ah. ¿Y por qué estos saltos de linea?
-Porque el autor no escribe con tu estilo, sino con el suyo.
-Que torpe. Por cierto, que si dices José Sousa ningún lector me va a reconocer.
-¿Por qué?
-Porque todos me llaman José Saramago
-¿Y de donde viene lo de hombre lúcido y hombre ciego?
-Eso es muy sencillo. Yo soy muy sensato y tu estás como una regadera.

De repente ambos se convirtieron en regaderas y se fueron nadando por el río.

Galáctica

Dos nuevas entradas en mi blog sobre Galáctica

Recuperaré el ritmo normal. O incluso lo veré más rápido. O no. Bueno, que no sé.

28 junio 2010

Ayer decía que lo habías roto todo y sólo jugabas con ello.

Ayer estaba muerto. Hoy enterrado boca abajo, con una columna de cemento puesta encima.

Lo de ayer no era nada. Y cuando te pedí que si me querías hicieras algo dijiste que estaba hecho. Y no hiciste nada. Zorra Cobarde.

Me has dejado de la peor manera posible. ¿Habrá algo nuevo? Pues vaya vd a saber.

Siempre digo a todo el mundo: Cuando tengas 80 años no te acordarás de esa chica con la que salías, pero sí de que usaste los años de tu plenitud física en una chica que no los usó contigo. No te cortes o te arrepentirás. Ahora sé que cuando tenga 80 años miraré atrás y me arrepentiré. Eso también me lo has dado tu, mi llanto y vergüenza de anciano.

Este julio iba a hacer mil cosas en el mejor trabajo del mundo. Y ahora va a ser otro infierno. Eso me has quitado, mi placer por mi trabajo.

Y yo, lo único que quería, era jugar una partida a la consola.

730 días

Jorge Drexler – 730 dias - Cara B
No hay rincón en esta casa
que no te haga regresar.
Cada grano de memoria
y la casa es un arenal.
Fuí a tus playas por el dia
y allí me quedé dos años.
Fuí lamiendo tus heridas,
fuiste dándome un remanso.
A la sombra de tu luna
se acunó mi corazón,
se borraron mis arrugas,
mi casa se iluminó.
Germinaron mas canciones
de las que yo merecía,
se paró el reloj de arena,
730 días.

Guitarras y mujeres

Lo has roto todo. Me has matado. Da igual lo que hagas ahora. Ya no será igual nunca. Puede ser un sucedaneo, un simulacro. Pero eso, tal cual era, se acabó.

Antes era un palacio. Pequeño y pobre, pero un palacio. Así era esta mañana. Y esta tarde. Pero ahora soy un yermo, vacío, con malas hierbas y luces alrededor para que nadie se choque con él. Ahora me da igual mi ascenso y mi volver a tener dinero y mis vacaciones y si mi horario es bueno o malo y si.. Ahora es cuando nada vale nada. Es ahora cuando has quitado todo el valor a todo.

Has roto todo. Has acabado con nosotros. Ahora habrá algo nuevo, pero nunca lo mismo.

Has tirado por la borda mi vida adulta. Se podrá reparar, como un jarrón en pedacitos, pero siempre será un jarrón roto, por bien pegado y reconstruido que esté.

Esta mañana, nada más levantarme, estaba deseando irme a la cama. Ahora estoy deseando no volver a tocarla nunca más.

Esta mañana tenía un montón de entradas para este blog y las has matado a todas. Cuelgan lluviosas bajo tu coche. Como mi orgullo y mi esperanza y mi alegría y mi ego y mi dignidad.

27 junio 2010

Dormir y hacer el amor.

Tomás se decía: hacer el amor con una mujer y dormir con una mujer son dos pasiones no sólo distintas sino casi contradictorias.

El amor no se manifiesta en el deseo de acostarse con alquien (este deseo se produce en relación con una cantidad innumerable de mujeres), sino en el deseo de dormir junto a alguien (este deseo se produce en relación con una única mujer).


La insoportable levedad del ser. Milán Kundera

23 junio 2010

10 años de Deus Ex

Nota: Este artículo contiene importantes spoilers, o sea, que revela datos críticos del argumento o la historia del juego. Puede arruinar la experiencia del Deus Ex, así que si planeas jugar no lo leas.)

Otra nota: Mensaje con imágenes sobre Deus Ex raras de encontrar en Tatachan







Vale, los juegos requieren mucha tecnología, y tienen mucha parte de programación, o sea, mucha parte técnica. Pero esta parte también está presente en la arquitectura y a nadie se le ocurriría decir que uno de esos edificios fabulosos, como la Ópera de Sydney no es artístico. De hecho, en los videojuegos, eso de que tengan mucha parte técnica es medio mentira:

El 99% de la parte técnica de muchos de los mejores juegos fueron hechas por gente no relacionada con el diseño del juego. En muchos casos, en todos esos casos donde se contrata un motor ajeno, como en el caso del Deus Ex, ni siquiera eran de la misma empresa ni tuvieron mucho contacto.

Puedes hacer un videojuego sin saber más que unas migajas de programación. Necesitas muchos menos conocimientos que para hacer una escultura, no digamos una catedral.

Pero, ¿basta con saber programación para hacer un videojuego? En principio sí, del mismo modo que cualquier arquitecto puede hacer un edificio. ¿Pero puede hacer una obra de arte un arquitecto cualquiera? No. Por eso la arquitectura es arte. Tampoco un programador cualquiera puede hacer una obra de arte. Por eso el videojuego es arte. Y el mejor ejemplo de ello es el Deus Ex.

Deus Ex es una obra de ficción que usa diversos medios para contarte una historia en primera persona y en singular (osea, desde el punto de vista de un personaje y SÓLO de ese personaje, como La Metamorfosis de Kafka o Mañana en la batalla piensa en mí de Javier Marías), todo introducido en un mundo virtual interactivo.

Esta interactividad permitirá cambiar los detalles de la historia, pero la trama principal siempre será la misma, con unos u otros matices. Por eso es una obra de arte: En un libro es fácil: Tú escribes la historia, el lector la lee y santas pascuas. No puede cambiar nada. En el juego es más difícil: Tú pones el mundo y es el jugador el que va a moverse en él. Es fácil si no le das más opciones que avanzar sobre pasillos disparando a todo lo que se mueva. Pero Deus Ex no cae en esos atajos.

Deus ex es un juego de acción en primera persona en el que manejas a J.C. Denton, un agente de la UNATCO aumentado con nanotecnología. El juego, terminado en el 99, te sitúa en un Nueva York sin World Trade Center y con una Estatua de la libertad decapitada. Ambas acciones son obra de grupos terroristas.

En un primer momento tu objetivo es capturar a un lider terrorista que se ha atrincherado en los restos de la estatua de la libertad. Pero este juego te da libertad practicamente total. Si en vez de capturarlo lo matas el juego continúa su curso. Como si disparas a cualquier otro personaje en cualquier momento del juego.

El juego te permite asolar poblaciones enteras con sus mujeres y sus niños o completar el juego sin que nadie dispare un solo tiro. Todo esto completo con toda la gama de grises que cabe entre medias.

Cómo completes el juego dependerá de dos cosas: De las decisiones morales que tomes y de cómo hagas crecer las habilidades de tu personaje.

Veamos un ejemplo de cada cosa. Empecemos con la decisiones morales:

1.Tu misión es capturar a un lider terrorista. Llegas hasta él y se rinde sin oponer resistencia. Tienes que detenerlo y llevarlo a la agencia para la que trabajas.

Entonces llega otra agente y te da nuevas órdenes: Tienes que ejecutarlo.

Le matas mientras el terrorista ruega por su vida.

Rebobinemos.
2.Tu misión es capturar a un lider terrorista. Llegas hasta él y se rinde sin oponer resistencia. Tienes que detenerlo y llevarlo a la agencia para la que trabajas.

Entonces llega otra agente y te da nuevas órdenes: Tienes que ejecutarlo.

Te niegas. La otra agente te ordena que te vayas y ella se encarga.

Rebobinemos.

3.Tu misión es capturar a un lider terrorista. Llegas hasta él y se rinde sin oponer resistencia. Tienes que detenerlo y llevarlo a la agencia para la que trabajas.

Entonces llega otra agente y te da nuevas órdenes: Tienes que ejecutarlo.

Dejas que la otra agente lo mate y luego la matas a ella en venganza.

Rebobinemos

4.Tu misión es capturar a un lider terrorista. Llegas hasta él y se rinde sin oponer resistencia. Tienes que detenerlo y llevarlo a la agencia para la que trabajas.

Entonces llega otra agente y te da nuevas órdenes: Tienes que ejecutarlo.

Le matas a él y luego a ella por sadismo.

Rebobinemos.

5.Tu misión es capturar a un lider terrorista. Llegas hasta él y se rinde sin oponer resistencia. Tienes que detenerlo y llevarlo a la agencia para la que trabajas.

Entonces llega otra agente y te da nuevas órdenes: Tienes que ejecutarlo.

La matas a ella y a él le dejas escapar.



Cada una de estas cinco posibilidades abre un abanico de conversaciones y posibilidades. Obviamente, si has matado a un personaje este ya no vuelve a aparecer durante el resto del juego y todo aquello que habría modificado deja de suceder o es hecho por otro personaje que, por tanto, deja de hacer otras acciones. Mirad las opciones 3 y 4, que ahí está el quid de la cuestión, la diferencia entre arte y comercio: Lo difícil del juego no es programarlo, sino diseñarlo de tal modo que tengas libertad total y todo lo que hagas tenga una consecuencia, por muy absurdo que sea lo que pretendas.

Veamos otro ejemplo, esta vez para mostrar la mejora de habilidades.

Modalidad 1: El castigador.

Te encuentras en un tejado observando un edificio que contiene un generador que tienes que destruir. El edificio está fuertemente vigilado por hombres armados y perros.

Te acercas al edificio y vas por una escalera. Un perro te ladra y alerta a unos cuantos guardias. Te das la vuelta y vuelas la cabeza al perro con tus habilidades armamentísticas extremas. Se activa la alarma y varios hombres empiezan a dispararte. Te ocultas tras unas cajas y les lanzas una granada. Estás bien entrenado con las granadas, así que das de lleno donde quieres y haces todo el daño posible.

En medio de la confusión te metes en el edificio y, mientras todos te buscan fuera, lanzas un par de granadas al generador que explota detrás de ti. Terminas saltando a un helicóptero que te espera en el tejado y huyendo de ahí.

Modalidad 2: The Goddamn Batman

Te encuentras en un tejado observando un edificio que contiene un generador que tienes que destruir. El edificio está fuertemente vigilado por hombres armados y perros.

Esperas a que una escalera se quede desprotegida y subes por ella en silencio. Eres un ninja. Difícilmente pueden oirte andar. Una vez dentro te escurres por detrás de unas mesas y entras en una habitación, esperando a que las patrullas se relajen o se sitúen en una posición más favorable. Dentro de la habitación hay una puerta tras la que oyes a dos terroristas charlando. Tiras una granada de gas que les duerme antes de que se den cuenta. Cuando uno de los guardias del pasillo pasa cerca sales por la puerta y le golpeas en la nuca dejándolo inconsciente de un solo golpe. Te llevas su cuerpo lejos. Al otro guardia le esperas detrás de una esquina y le echas spray de pimienta a la cara. Mientras se retuerce le golpeas con un taser y le encierras en la misma habitación que a los demás.

Entras en la sala de ordenadores y reprogramas el generador con tus dotes informáticas para que se bloquee y explote. Ni una muerte. Te vas tranquilamente y dejas un regalo en forma de terroristas adormilados para la policía.

Modalidad 3: El increible Hulk

Entras con una palanca y de frente. Eres muy resistente a las balas y un botiquín te regenera mucha vida. Casi podrías soportar tragarte una granada. Das una paliza a cada terrorista y te cargas el generador sin la menor sutileza. Que les den a todos. Te piras con tranquilidad en el helicóptero dejando un camposanto bajo tus pies.

Modalidad 4: Masacre




(Nota: Sé y he visto que hay un modo pacífico de andar por esta zona sin que los terroristas te disparen, pero no recuerdo como se lograba. Creo recordar que era mintiendo)

Entras como pedro por su casa. Estás ahí por algo, ¿no? Si has entrado ahí con tanta seguridad nadie te va a disparar. Deben esperar al chico de las mudanzas o algo así, porque estás moviendo todas las cajas y muebles. Menos mal que nadie se da cuenta de que estás poniendo las cajas de munición y explosivos en lugares estratégicos. Te das un garbeo por el sitio, subes al tejado y te enciendes un cigarrito. Te tomas una cerveza disfrutando del aire nocturno (Todo esto está en el juego. Menos disfrutar del aire nocturno. Sólo estás de pie por la noche, pero nada más). Entonces lanzas despreocupadamente una granada por el hueco de la escalera que reventará todas las cajas de municiones en una reacción en cadena. Nadie sabe ni que ha pasado. La alarma empieza a sonar cuando tu ya te estás largando.

Modalidad 5: Jack Bauer


Entras en silencio, matando a un par de terroristas con pistola con silenciador. En tus operaciones has conseguido los passwords y contraseñas de la seguridad del edificio. Reprogramas torretas y generador y sistemas de seguridad y todo. Los terroristas mueren, tu cumples tu misión y te vas a otra sin preocuparte por más.

Modalidad 6: Vasily Zaitsev


Con tu rifle de francotirador y tu puntería legendaria te cargas desde lejos a todos los terroristas que vigilan el tejado. Según sale alguno más te lo vas cargando. Los perros ni siquiera se ocultan. Que tontos son

ETC

Entre habilidades y aumentos nanotecnológicos puedes cambiar las aptitudes de tu personaje y por tanto el modo de juego. Puedes destacar mucho en una o ser un agente polivalente que sepa hacer un poco de todo. Esto, unido a la gran variedad de armas y objetos disponibles y a poder llevar cada vez un inventario limitado hace que cada vez que jueges puedes hacerlo como si tuvieras un juego totalmente distinto.

Por supuesto, optar por matar a los terroristas o por dejarlos vivos tendrá repercusión en tu reputación. Incluso entrar en el servicio de las chicas tiene su repercusión. No son pocas las veces que hacer algo pensando que va a dar igual y terminas metiéndote en problemas. Por ejemplo, en una parte del juego hay dos policías vigilando a un terrorista. Si les matas y no hay ni un solo testigo tu jefe anuncia que iniciará una investigación.

Todo esto se desarrolla en un mundo rico en detalles. Libros de recetas en las cocinas, baños que sólo están ahí por que en la vida real hay baños, fragmentos de libros (Por ejemplo de El Hombre que fue Jueves), personajes e historias paralelas, hoteles con drogadictos muertos en habitaciones en las que no tienes por que entrar.

¿Y la historia está a la altura? La historia es el eje que mueve todo el asunto y es tan buena como el resto:

Lo que empieza siendo un secuestro de la isla donde está la estatua de la libertad con el fin de apoderarse de una vacuna para una enfermedad que asuela el mundo termina en la conspiración de una corporación para vender esa vacuna y chantajear a los líderes mundiales.

Como en una temporada del mejor 24, siempre hay más detrás de lo que aparenta y terminas desentrañándolo todo al final.

Algunos de los personajes más interesantes con los que te encuentras son las IA´s. No tienes que encontrarte con ellas, pero si tienes la suerte de hacerlo puedes tener algunas de las conversaciones más interesantes del juego:

La IA llamada Morfeo habla de los organismos planeados y no planeados. Los no planeados, dice, son "una pregunta de la naturaleza a la vida" cuya respuesta es la muerte. Se refiere al ser humano. El guiño transhumanista está claro: El ser humano muere, la máquina, el ser planeado, tiene como respuesta la vida eterna.

Dice también que al ser humano le gusta ser juzgado por algo a lo que adora. Que siempre le ha gustado. Que los dioses están para juzgar. Por eso son omnipresentes y omniscientes. Son el sueño de un buen gobierno.

El historiador Giambattista Vico dividía la historia en cuatro ciclos que se repiten. Veamos como se juzga al hombre en esas cuatro épocas:

En la época de las bestias el ser humano no es juzgado.

En la época de los dioses, teocrática, el ser humano es juzgado por sus dioses.

En la época de los heroes es juzgado por su gobierno y sus vecinos.

¿En la época de los hombres?

Al ser humano le gustará ser juzgado, poner su vida en una máquina, dice la IA Morfeo. Ser juzgado, hacer su vida pública en una máquina. ¿Leo Facebook/Tuenti/blogs en un juego del año 99?



La IA llamada Ícarus también es interesante. Ícaro es un símbolo transhumanista. Es el hombre que quiso volar y ser un dios, que quiso llegar al cielo aunque le costara la vida. Y es también, dentro de la mitología, el hombre que más alto ha volado. Pero Ícaro es también un recuerdo del peligro del transhumanismo llevado a cabo sin las suficientes garantías de seguridad. Por eso Ícaro intenta cortarnos las alas.

La IA Dédalo es una especie de la Jane de El Juego de Ender. Es una IA usada en el proyecto Echelon que usa cada ordenador como una neurona y tiene todo su cerebro en la red. Ella (¿Una IA es femenina?) intenta protegerte como Dédalo intentó proteger a Ícaro.

La IA llamada Helios es la suma de ambas. Helios es un dios griego. Pero no un dios cualquiera. Helios no es el Dios del Sol, sino que es el mismísimo Sol. Al igual que el Helios griego, la IA Helios lo veía todo, lo sabía todo. Helios es el supremo iluminado.

Helios, la IA, es una mezcla de dos seres planeados (Ícaro y Dédalo) que se unen de un modo no planeado. ¿Dónde deja esto ahora la teoría de Morfeo? Y Helios quiere ser gobernante. Dice, como dicen en La Guía del autoestopista galáctico, que el mejor gobernante es alguien sin ambición ninguna. O sea, él. Y lo tiene fácil:

No sólo tiene control absoluto sobre la información y la comunicación. Además puede editarla para confundir al enemigo.

Al final del juego tienes tres opciones:

La primera sería unirte a los Illuminati. En ese caso el juego acaba tal y como empezó, pero cambiando a las personas que hablaban en la introducción por el jefe de los illuminati y por ti.

La segunda opción sería desunir al mundo. Acabar con todo y volver a una época donde los ordenadores aun no funcionaban. Es el desenlace ludita.

La última opción sería unirte a Helios y con él gobernar el mundo como un dictador benevolente.

Y esto es algo muy importante en el modo de entender el juego. ¿Existe algo como un dictador benevolente? ¿No es algo así como la cuadratura del círculo? En Deus Ex no hay karmas, no hay decisiones buenas ni malas ni la gente te ve mejor o peor según como seas. En Deus Ex, como en la vida real, toda acción tiene una consecuencia, pero ninguna sale indicada con un cartelito que te diga que eres un poco mejor o un poco peor.

Oh, bueno, por lo demás es sólo un juego de ordenador.

Fuentes:

El propio juego

La conversación con Walton Simons y el dueño de la tienda de comics en el Mod The Nameless es parte de la inspiración. De ahí saco el recurso de pasarse una fase de distintos modos y sin ella no me habría dado cuenta de mucha profundidad del juego.

Mi escritorio

Windows 7 es maravilloso.

20 junio 2010

El evangelio según Jesucristo

El mejor libro de la historia:


El sol muestra en uno de los ángulos superiores del rectángulo,el que está a la izquierda de quien mira, representando el astro rey una cabeza de hombre de la que surgen rayos de aguda luz y sinuosas llamaradas, como una rosa de los vientos indecisa sobre la dirección de los lugares hacia los que quiere apuntar, y esa cabeza tiene un rostro que llora, crispado en un dolor que no cesa, lanzando por la boca abierta un grito que no podemos oír, pues ninguna de estas cosas es real, lo que tenemos ante nosotros es papel y tinta, nada más. Bajo el sol vemos un hombre desnudo atado a un tronco de árbol, ceñidos los flancos por un paño que le cubre las partes llamadas pudendas o vergonzosas, y los pies los tiene asentados en lo que queda de una rama lateral cortada. Sin embargo, y para mayor firmeza, para que no se deslicen de ese soporte natural, dos clavos los mantienen, profundamente clavados. Por la expresión del rostro, que es de inspirado sufrimiento, y por la dirección de la mirada, erguida hacia lo alto, debe de ser el Buen Ladrón. El pelo, ensortijado, es otro indicio que no engaña, sabiendo como sabemos que los ángeles y los arcángeles así lo llevan, y el criminal arrepentido está, por lo ya visto, camino de ascender al mundo de las celestiales creaturas. No será posible averiguar si ese tronco es aún un árbol, solamente adaptado, por mutilación selectiva, a instrumento de suplicio, pero que sigue alimentándose de la tierra por las raíces, puesto que toda la parte inferior de ese árbol está tapada por un hombre de larga barba, vestido
con ricas, holgadas y abundantes ropas, que, aunque ha levantado la cabeza, no es al
cielo adonde mira. Esta postura solemne, este triste semblante, sólo pueden ser los de José de Arimatea, dado que Simón de Cirene, sin duda otra hipótesis posible, tras el trabajo al que le habían forzado, ayudando al condenado en el transporte del patíbulo, conforme al protocolo de estas ejecuciones, volvió a su vida normal, mucho más preocupado por las consecuencias que el retraso tendría para un negocio que había
aplazado que con las mortales aflicciones del infeliz a quien iban a crucificar. No
obstante, este José de Arimatea es aquel bondadoso y acaudalado personaje que ofreció la ayuda de una tumba suya para que en ella fuera depositado aquel cuerpo principal, pero esta generosidad no va a servirle de mucho a la hora de las canonizaciones, ni siquiera de las beatificaciones, pues nada envuelve su cabeza, salvo el turbante con el que todos los días sale a la calle, a diferencia de esta mujer que aquí vemos en un plano próximo, de cabello suelto sobre la espalda curva y doblada, pero tocada con la gloria suprema de una aureola, en su caso recortada como si fuera un bordado doméstico. Sin duda la mujer arrodillada se llama María, pues de antemano sabíamos que todas cuantas aquí vinieron a juntarse llevan ese nombre, aunque una de ellas, por ser además Magdalena, se distingue onomásticamente de las otras, aunque cualquier observador, por poco conocedor que sea de los hechos elementales de la vida, jurará, a primera vista, que la mencionada Magdalena es precisamente ésa, pues sólo una persona como ella, de disoluto pasado, se habría atrevido a presentarse en esta hora trágica con un escote tan abierto, y un corpiño tan ajustado que hace subir y realzar la redondez de los senos, razón por la que, inevitablemente, en este momento atrae y retiene las miradas ávidas de los hombres que pasan, con gran daño de las almas, así arrastradas a la perdición por el infame cuerpo. Es, con todo, de compungida tristeza su expresión, y el abandono del cuerpo no expresa sino el dolor de un alma, ciertamente oculta en carnes tentadoras, pero que es nuestro deber tener en cuenta, hablamos del alma, claro, que esta mujer podría estar enteramente desnuda, si en tal disposición hubieran decidido representarla, y aun así deberíamos mostrarle respeto y homenaje. María Magdalena, si ella es, ampara, y parece que va a besar, con un gesto de compasión intraducible en palabras, la mano de otra mujer, ésta sí, caída en tierra, como desamparada de fuerzas o herida de muerte. Su nombre es también María, segunda en el orden de presentación, pero, sin duda, primerísima en importancia, si algo significa el lugar central que ocupa en la región inferior de la composición. Fuera del rostro lacrimoso y de las manos desfallecidas, nada se alcanza a ver de su cuerpo, cubierto por los pliegues múltiples del manto y de la túnica, ceñida a la cintura por un cordón cuya aspereza se adivina. Es de más edad que la otra María, y es ésta una
buena razón, probablemente, aunque no la única, para que su aureola tenga un dibujo
más complejo, así, al menos, se hallaría autorizado a pensar quien no disponiendo de
informaciones precisas acerca de las precedencias, patentes y jerarquías en vigor en este mundo, se viera obligado a formular una opinión. No obstante, y teniendo en cuenta el grado de divulgación, operada por artes mayores y menores, de estas iconografías, sólo un habitante de otro planeta, suponiendo que en él no se hubiera repetido alguna vez, o incluso estrenado, este drama, sólo ese ser, en verdad inimaginable, ignoraría que la afligida mujer es la viuda de un carpintero llamado José y madre de numerosos hijos e hijas, aunque sólo uno de ellos, por imperativos del destino o de quien lo gobierna, haya llegado a prosperar, en vida de manera mediocre, rotundamente después de la muerte. Reclinada sobre su lado izquierdo, María, madre de Jesús, ese mismo a quien acabamos de aludir, apoya el antebrazo en el muslo de otra mujer, también arrodillada, también María de nombre, y en definitiva, pese a que no podamos ver ni imaginar su escote, tal vez la verdadera Magdalena. Al igual que la primera de esta trinidad de mujeres, muestra la larga cabellera suelta, caída por la espalda, pero estos cabellos tienen todo el aire de
ser rubios, si no fue pura casualidad la diferencia de trazo, más leve en este caso y
dejando espacios vacíos entre los mechones, cosa que, obviamente, sirvió al grabador
para aclarar el tono general de la cabellera representada. No pretendemos afirmar, con tales razones, que María Magdalena hubiese sido, de hecho, rubia, sólo estamos conformándonos a la corriente de opinión mayoritaria que insiste en ver en las rubias, tanto en las de natura como en las de tinte, los más eficaces instrumentos de pecado y perdición. Habiendo sido María Magdalena, como es de todos sabido, tan pecadora mujer, perdida como las que más lo fueron, tendría también que ser
rubia para no desmentir las convicciones, para bien y para mal adquiridas, de la mitad del género humano. No es, sin embargo, porque parezca esta tercera María, en
comparación con la otra, más clara de tez y tono de cabello, por lo que insinuamos y
proponemos, contra las aplastantes evidencias de un escote profundo y de un pecho que
se exhibe, que ésta sea la Magdalena. Otra prueba, ésta fortísima, robustece y afirma la identificación, es que la dicha mujer, aunque un poco amparando, con distraída mano, a la extenuada madre de Jesús, levanta, sí, hacia lo alto la mirada, y esa mirada, que es de auténtico y arrebatado amor, asciende con tal fuerza que parece llevar consigo al cuerpo todo, todo su ser carnal, como una irradiante aureola capaz de hacer palidecer el halo que ya rodea su cabeza y reduce pensamientos y emociones. Sólo una mujer que hubiese amado tanto como imaginamos que María Magdalena amó, podría mirar de esa manera, con lo que, en definitiva, queda probado que es ésta, sólo ésta y ninguna otra, excluida pues la que a su lado se encuentra, María cuarta, de pie, medio alzadas las manos, en piadosa demostración, pero de mirada vaga, haciendo compañía, en este lado del grabado, a un hombre joven, poco más que adolescente, que de modo amanerado flexiona la pierna izquierda, así, por la rodilla, mientras su mano derecha, abierta, muestra en una actitud afectada y teatral al grupo de mujeres a quienes correspondió representar, en el suelo, la acción dramática. Este personaje, tan joven, con su pelo ensortijado y el labio trémulo, es Juan. Igual que José de Arimatea, también esconde con el cuerpo el pie de este otro árbol que, allá arriba, en el lugar de los nidos, alza al aire a un segundo hombre desnudo, atado y clavado como el primero, pero éste es de pelo liso, deja caer la cabeza para mirar, si aún puede, el suelo, y su cara, magra y escuálida, da pena, a diferencia del ladrón del otro lado, que incluso en el trance final, de sufrimiento agónico, tiene aún valor para mostrarnos un rostro que fácilmente imaginamos rubicundo, muy bien debía de irle la vida cuando robaba, pese a la falta que hacen los colores aquí. Flaco, de pelo liso, la cabeza caída hacia la tierra que ha de comerlo, dos veces condenado, a la muerte y al infierno, este mísero despojo sólo puede ser el Mal Ladrón, rectísimo hombre en definitiva, a quien le sobró conciencia para no fingir que creía, a cubierto de leyes divinas y humanas, que un minuto de arrepentimiento basta para redimir una vida entera de maldad o una simple hora de flaqueza. Sobre él, también clamando y llorando como el sol que enfrente está, vemos la luna en figura de mujer, con una incongruente arracada adornándole la oreja, licencia que ningún artista o poeta se habrá permitido antes y es dudoso que se haya permitido después, pese al ejemplo. Este sol y esta luna iluminan por igual la tierra, pero la luz ambiente es circular, sin sombras, por eso puede ser visto con tanta nitidez lo que está en el horizonte, al fondo, torres y murallas, un puente levadizo sobre un foso donde brilla el agua, unos frontones góticos, y allí atrás, en lo alto del último cerro, las aspas paradas de un molino. Aquí más cerca, por la ilusión de la perspectiva, cuatro caballeros con yelmo, lanza y armadura hacen caracolear las monturas con alardes de alta escuela, pero sus gestos sugieren que han llegado al fin de su exhibición, están saludando, por así decir, a un público invisible. La misma impresión de final de fiesta nos es ofrecida por aquel soldado de infantería que da ya un paso para retirarse, llevando suspendido en la mano derecha, lo que, a esta distancia, parece un paño, pero que también podría ser manto o túnica, mientras otros dos militares dan señales de irritación y despecho, si es posible, desde tan lejos, descifrar en los minúsculos rostros un sentimiento como el de quien jugó y perdió. Por encima de estas vulgaridades de milicia y de ciudad amurallada, planean cuatro ángeles, dos de ellos de cuerpo entero, que lloran y protestan, y se duelen, no así uno de ellos, de perfil grave, absorto en el trabajo de recoger en una copa, hasta la última gota, el chorro de sangre que sale del costado derecho del Crucificado. En este lugar, al que llaman Gólgota, muchos son los que tuvieron el mismo destino fatal, y otros muchos lo tendrán luego, pero este hombre, desnudo, clavado de pies y manos en una cruz, hijo de José y María, Jesús de nombre, es el único a quien el futuro concederá el
honor de la mayúscula inicial, los otros no pasarán nunca de crucificados menores. Es él, en definitiva, éste a quien miran José de Arimatea y María Magdalena, éste que hace llorar al sol y a la luna, éste que hoy mismo alabó al Buen Ladrón y despreció al Malo, por no comprender que no hay diferencia entre uno y otro, o, si la hay, no es esa, pues el Bien y el Mal no existen en sí mismos, y cada uno de ellos es sólo la ausencia del otro. Tiene sobre la cabeza, que resplandece con mil rayos, más que el sol y la luna juntos, un cartel escrito en romanas letras que lo proclaman Rey de los Judíos, y, ciñéndola, una dolorosa corona de espinas, como la llevan, y no lo saben, quizá porque no sangran fuera del cuerpo, aquellos hombres a quienes no se permite ser reyes de su propia persona. No goza Jesús de un descanso para los pies, como lo tienen los ladrones, y todo el peso de su cuerpo estaría suspenso de las manos clavadas en el madero si no le quedara un resto de vida, la suficiente para mantenerlo erguido sobre las rodillas rígidas, pero pronto se le
acabará, la vida, y continuará la sangre brotándole de la herida del pecho, como queda dicho. Entre las dos cuñas que aseguran la verticalidad de la cruz, como ella introducidas en una oscura hendidura del suelo, herida de la tierra no más incurable que cualquier sepultura de hombre, hay una calavera, y también una tibia y un omóplato, pero la calavera es lo que nos importa, porque es eso lo que Gólgota significa, calavera, no parece que una palabra sea lo mismo que la otra, pero alguna diferencia notaríamos entre ellas si en vez de escribir calavera y Gólgota escribiéramos gólgota y Calavera. No se sabe quién puso aquí estos restos y con qué fin lo hizo, si es sólo un irónico y macabro aviso a los infelices supliciados sobre su estado futuro, antes de convertirse en tierra, en polvo, en nada. Hay quien también afirme que éste es el cráneo de Adán, ascendido del negror profundo de las capas geológicas arcaicas, y ahora, porque a ellas no puede volver, condenado eternamente a tener ante sus ojos la tierra, su único paraíso posible y para siempre perdido. Atrás, en el mismo campo donde los jinetes ejecutan su última pirueta, un hombre se aleja, volviendo aún la cabeza hacia este lado. Lleva en la mano izquierda un cubo, y una caña en la mano derecha. En el extremo de la caña debe de haber una esponja, es difícil verlo desde aquí, y el cubo, casi apostaríamos, contiene agua con vinagre. Este hombre, un día, y después para siempre, será víctima de una calumnia, la de, por malicia o por escarnio, haberle dado vinagre a Jesús cuando él
pidió agua, aunque lo cierto es que le dio la mixtura que lleva, vinagre y agua, refresco de los más soberanos para matar la sed, como en su tiempo se sabía y practicaba. Se va, pues, no se queda hasta el final, hizo lo que podía para aliviar la sequedad mortal de los tres condenados, y no hizo diferencia entre Jesús y los Ladrones, por la simple razón de que todo esto son cosas de la tierra, que van a quedar en la tierra, y de ellas se hace la única historia posible.

18 junio 2010

Programas imprescindibles para después de un formateo

1.Photoshop
2.Office
3.Spotify
4.Daemon Tools
5.Winrar
6.Firefox
7.Chrome
8.Virtual Box
9.Jdownloader
10.Un clon de E-donkey
11.¿Habrá Windows Blind para 7?
12.Rocket Dock
Errr... ¿Más?

__________

Avg
IMGburn
Foxit
Steam
Editplus
Un visor de imágenes.
Zonealarm

17 junio 2010

El examen del otro día 2

Visto que a mucha gente le he contado como fue el examen del otro día y no lo han entendido, he aquí otra versión, quizá más clara para mentes jóvenes:

1.Correr más rápido que un campeón.
2.Lanzar una jabalina más lejos que otro
3.Vencer a un alemán
4.Cruzar un lago
5.No dejarme hipnotizar
6.Comerme toda la comida del plato.
7.Sobrevivir a una cueva
8.Encontrar un formulario
9.Cruzar un río lleno de cocodrilos
10.Subir una montaña y adivinar con que detergente han limpiado unas toallas
11.Pasar una noche en unas llanuras
12.Sobrevivir a un circo.

Cuanto tiempo....

... que no escribía en Que viene el cocope

11 junio 2010

El examen del otro día

Tenía dos partes. En la primera parte teníamos estos ejercicios:

1.Matar a un león
2.Matar a una hidra
3.Matar a unos pájaros
4.Capturar a una cierva
5.Capturar a un jabalí
6.Capturar al toro de Creta
7.Robar unas yeguas
8.Robar un cinturón
9.Robar unas vacas
10.Robar unas manzanas
11.Limpiar unos establos
12.Capturar a un perro que se llama Cerbero y que anda por un tal Hades. Voy a Google Maps a ver donde queda eso.

¿Qué quería transmitir a sus oyentes Jose Luis Rodríguez "El Puma" con la canción "Pavo real"?

Pues nada. Lo he pensado y pensado y la he oido y vuelto a oir y he llegado a la conclusión de que esa es la única respuesta válida. No ha sido fácil.

Ask me anything

¿A la Selección Española la llaman "La Roja" para evitar mencionar "Española" o para promocionar la ideología del Gobierno actual?

En parte por la primera. Pero sobre todo por cuestión de marketing.

Ask me anything

03 junio 2010

Red Ring of Death

Me han salido los tres anillos de la muerte en la Xbox.

Justo esta semana que iba a estar solo.

vien, viva y vravo