28 julio 2010

El camino

Mis pies son duros. Ando descalzo siempre que puedo. No ando por cristales, por supuesto, pero no me calzo en el campo y, si la arena de la playa quema, cuando todos corren, yo permanezco.

Podría invitaros a descalzaros y preparar los pies para tenerlos como yo. Así los fortaleceríais. Podría esgrimir que quizá un día los necesiteis fuertes y duros, como los míos.

Vosotros, en vez de descalzaros, diríaiis que es una gilipollez. Y tendríais razón. Es evidente. El día que vayan a doler, que duelan. Si están protegidos antes mejor. Si no, no vamos a hacer que duelan antes por si acaso.

Por eso no me vale eso de lo que no te mata te hace más fuerte. "Tienes que estar preparado por si el mundo se derrumba". Y "Esto de Mercedes te hará más fuerte y te vendrá muy bien por si el mundo se derrumba".

Pues bien, esto es que el mundo se derrumbe. Puede haber cosas peores, claro. Siempre puede haber algo peor.

Y por mucho que te prepares no va a ser suficiente.

Así que deja de prepararte. Vive feliz. No emprendas una batalla que no puedas ganar.