Mi vecino Enrique se compró la Nintendo 64 a la vez que yo. Juntos nos pasamos el Mario 64 y juntos nos pasamos el Ocarina of Time. Cada uno tenía su copia del juego y hablábamos todo el rato sobre lo que habíamos visto o descubierto. Incluso nos llamábamos por teléfono para preguntar por donde iba a tirar, para así tirar por el mismo sitio y no desvelarnos secretos entre nosotros.
Quien recuerde esos juegos cuando salieron recordarán la magia que tenían.
Enrique y yo no hablamos mucho más durante los años siguientes. Nos parábamos si nos encontrábamos y seguíamos compartiendo la misma afición por los videojuegos y los mismos buenos recuerdos por el Zelda.
Hace un mes supe que tenía cáncer y que había metastatizado. Fuí a verle y hablamos del Zelda. Me enseñó una ocarina igual que la del juego. Se la había comprado por Ebay. Un capricho. Un último capricho.
En su funeral su madre me la dió. Dijo que significaría más para mi que para ella. Ella ni siquiera sabía de donde venía.
Me bajé al patio, donde nos conocimos, y toqué la única canción que recordaba del juego, la canción de las tormentas: A, abajo, arriba. A, abajo, arriba.
Que idea más tonta, tocar esto aquí solo. Aquí en vez de en mi casa.
De pronto rompió a llover.
6 comentarios:
wow... :)
Perdón por tanto comentario, pero se me ocurre que borres esto, y lo envíes al concurso de relatos relacionados con la música (está relacionado, y por si son lelos puedes añadir alguna frase antes que de a entender lo que hacía esa canción).
Me encantó.
Bonito homenaje.
Gracias por compartirlo.
Lo que me gusta es que sólo los que saben lo que hace The song of Storms van a entenderlo y les va a decir algo. A los demás les va a dar igual. Quizá entiendan el cuento, pero no creo que les diga nada. Y si hay que recordar o hacer saber que es lo que hace la canción será demasiado obvio.
Muy muy bueno.
joder, si que recuerdo el zelda si, magia es poco para decir lo que tenia ese juego, y con lo que cuentas ufff, es fuerte, pero sobre todo es bonito. Mi pésame tio.
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