1.Me gusta Roman Polansky, pero si violó a alguien hace mil años debe pagar por ello. Si en vez de ser Roman Polansky, director de cine, fuera Francisco Martínez, transportista, ¿pensaríais lo contrario? Seguro que no. Además, ha de pagar por ello independientemente de lo que diga la víctima. Aunque suene extraño ella no es nadie para decir si le deben castigar o no. ¿Se imaginan que dan esa prerrogativa a las víctimas? Habría miles de amenazados para que perdonaran a sus agresores. No me gusta la idea, pero Roman Polansky ha de ser juzgado como uno más.
2.Del mismo modo, aunque tengan secuestradas a 30 personas, liberar a los piratas, osea, ceder al chantaje, sería un error. Es una putada y es condenarles a muerte, pero lo contrario sería darles un poder tremendo. De hecho, yo diría que el gobierno tiene que hacer lo contrario, osea, negociar, sí, pero poniendo él los términos: O liberais a los marineros sanos y salvos o estos dos las van a pasar putas. Por ejemplo, que van a ir a una cárcel de mujeres. Y ya sabeis lo que pasa a los presos que van a una cárcel del sexo que no les corresponde: Les violan continuamente.
Este post es serio, pero esto último era la nota humorística de la noche. Turumtum ¡Chis!
3.Y ya que estamos, claro que se pueden filtrar escuchas si las oye un policía. Y también si las oye un juez. ¿O los jueces son inmaculados? ¿Y qué esperan? ¿Qué vaya el juez a hacer todas las escuchas?
08 noviembre 2009
Cine y política
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Etiquetas: Eugeniadas
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