(Este post es largo. Yo creo que merece la pena ser leido entero, pero si tienen algo mejor que hacer, cosa que dudo, lean al menos la parte en negrita)
Unamuno es una de las figuras de la historia que más admiro. Es como Pérez Reverte de principios de siglo XX.
La historia que cuento sucedió el 12 de Octubre de 1936. Unamuno había apoyado el levantamiento. Y, seamos sinceros, toda persona en su sano juicio lo habría hecho: La II República era un desastre y nadie sabía que Franco se haría con el poder durante 40 años. Unamuno, decía, había apoyado el levantamiento. Pero su apoyo se acabó en cuanto vió que sus bolsillos estaban llenos de peticiones de clemencia escritas por familiares de condenados a muerte.
Unamuno resultó, pese a su buen juicio y su sensatez, un hombre ingenuo, capaz de creer que la calaña a la que hablaría entendería algo más que no fueran las armas y la muerte.
Así, creyendo que hablaba con gente con razón, formas y lenguaje, en la apertura del curso académico se atrevió a interrumpir a la plana mayor del Franquismo con estas palabras:
"Dije que no quería hablar porque me conozco. Pero se me ha tirado de la lengua y debo intervenir. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. Nací arrullado por una guerra civil y sé lo que digo. Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar a la compasión; el odio a la inteligencia que es crítica y diferenciadora, inquisitiva, mas no de inquisición.
Se ha hablado también de catalanes y vascos llamándolos la anti-España; pues bien, por la misma razón pueden ellos decir otro tanto. Y aquí está el señor obispo, catalán, para enseñaros la doctrina cristiana que no queréis conocer, y yo, que soy vasco, llevo toda la vida enseñándoos la lengua española, que no sabéis. Ése sí es un Imperio, el de la lengua española, y no..."
Millán Astray, fundador de la legión, bárbaro, me atrevería a decir que practicamente analfabeto pese a sus cuatro cosas escritas, medio hombre, pues le faltaban fragmentos, empezó a bufar y tuvo la osadía de interrumpirle:
-"¿Puedo hablar? ¿Puedo hablar?"
Nadie tuvo el atrevimiento de negarle la palabra, pues su escolta, armada con armas automáticas, estaba con él y preparada. Siguió:
"¡Cataluña y el Pais Vasco, el País Vasco y Cataluña son dos cánceres en el cuerpo de la nación! El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en carne viva y sana como un frío bisturí. La carne sana es la tierra; la enferma, su gente.¡El fascismo y el ejército arrancarán a la gente para restaurar en la tierra el sagrado reino nacional!
Cada socialista, cada republicano y cada uno de ellos sin excepción y, huelga añadirlo, cada comunista es un rebelde contra el gobierno nacional, que será pronto reconocido por los estados totalitarios que nos auxilian, a pesar de Francia, democrática Francia, y la pérfida Inglaterra.
Y entonces, o incluso antes, cuando Franco lo quiera y con la ayuda de mis valiente moros, que si bien ayer me destrozaron el cuerpo, hoy merecen la gratitud de mi alma por combatir a los malos españoles, porque dan la vida por la sagrada religión de España, escoltan al caudillo, prenden medallas y Sagrados Corazones en sus albornoces..."
Uno de sus secuaces gritó entonces "Viva la Muerte" y Millán Astray lo siguió con un España Una, España Grande, España Libre.
Unamuno retomó la palabra que le correspondía:
A veces callar significa mentir; porque el silencio puede interpretarse como aquiescencia.
Quisiera comentar el discurso, por llamarlo de algún modo, de Millán-Astray. Dejemos aparte el insulto personal que supone la repentina explosión de ofensas contra vascos y catalanes. Yo nací en Bilbao, en medio de los bombardeos de la segunda guerra carlista. Más adelante me casé con esta ciudad de Salamanca, tan querida, pero sin olvidar jamás mi ciudad natal. El obispo quiéralo o no, es catalán nacido en Barcelona.
Acabo de oír el grito necrófilo e insensato de "¡Viva la Muerte!". Esto me suena lo mismo que ¡Muera la Vida!. Esta ridícula paradoja me parece repelente. Puesto que fue proclamada en homenaje al último orador entiendo que fue dirigida a él, si bien él mismo es un símbolo de la muerte.¡Y no otra cosa! El general Millán-Astray es un inválido. No es preciso decirlo en un tono mas bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero los extremos no sirven como norma. Un inválido que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, que era un hombre, no un superhombre, viril y completo a pesar de sus mutilaciones, un inválido, como dije, que carezca de esa superioridad de espíritu, suele sentirse aliviado viendo como aumenta el número de mutilados alrededor de él.
El general Millán-Astray no es uno de los espíritus selectos aunque sea impopular o, quizá por esta misma razón porque es impopular. El general Millán-Astray quisiera crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por ello desearía ver a España mutilada, como inconscientemente lo dio a entender
Millán Astray, ridículo cojituerto, gritó "Abajo la inteligencia"
Entonces, Unamuno épico afianza la anécdota:
¡Éste es el templo de la inteligencia y yo soy su sumo sacerdote! Vosotros estáis profanando su sagrado recinto. Yo siempre he sido, diga lo que diga el proverbio, un profeta en mi propio país. ¡Venceréis, pero no convenceréis! Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis porque convencer significa persuadir. Y para persuadir necesitáis algo que os falta: Razón y derecho en la lucha. Me parece inútil pediros que penséis en España.
He dicho
Fuente última: Rojo y Azul


1 comentarios:
Grande Unamuno!!!! ¿¿Como se puede llamar guerra civil, a una guerra entre hermanos??, eso es lo más incivil que hay.
Es triste pero el comportamiento de Millán Astray lo sigo viendo reflejado en alguno brutos de hoy en día. Esta gente no son capaces de ver más ayá de lo que han vivido en sus casas.
Hay que conocer la Historía para no volver a cometer los mismos errores. He dicho.
Publicar un comentario en la entrada