Ayer hablé con mucha gente. Muchos me dijeron que siguiera estudiando sin dudarlo. Otros que cogiera el trabajo sin dudarlo. Algunos que dejara todo y me fuera a vivir al campo, a comer nueces con pasas y a hablar con Dios.
Mi consciente era un operador de aeropuerto, de esos que tienen dos paletas luminosas y dicen a los aviones por donde ir. Estaba aterrado, desgañitándose a gritar, con los ojos bien abiertos, moviendo los brazos, haciéndome señales. Me llamaba loco y se ponía delante mío, gritando "Por ahí no ¿Qué haces? ¡Vas a dártela!".
Mi subconsciente es una rata cobarde. Cada vez que lo veía por la calle se ponía pálido, se daba la vuelta y empezaba a andar en dirección contraria, cada vez más rápido. Yo le llamaba y corría detrás de él, pero el muy escurridizo corría más rápido y se escondió.
Aun sigo buscando al segundo. Al primero me lo he llevado por delante. Él, junto a mi, está estampado en la realidad. No sé si me he tirado al mar o si voy a dejar un agujero con mi marca, como los que deja El Coyote.
Scar tissue that I wish you saw
Sarcastic mister know it all
24 octubre 2009
Mi decisión
Postres de
El hombre que fue Jueves
en
24.10.09
Etiquetas: Absolutamente personal
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


1 comentarios:
Entonces aceptaste el trabajo...
Publicar un comentario en la entrada