El coche blanco avanza por la carretera. El conductor blanco avanza dentro de él. El conductor llega al final del coche antes de que el coche llegue al final de la carretera. Entonces se pone al volante y gira 360º. Luego sigue su camino como si nada hubiera pasado. Sus células funcionan sin que él piense en ellas. Funcionan solas. Ojalá funcionaran tan bien sus empleados, piensa blanco.
El conductor, Blanco, tira al suelo una lata de cocacola que se acababa de tomar y de la lata sale un genio que le concede un deseo. Blanco no se decide, no se decide, así que el genio se cansa y le concede lo que deseó hace un momento.
Dicho y hecho, sus empleados empiezan a trabajar de maravilla. Menos uno, que en vez de trabajar de maravilla lo que hace es reproducirse y reproducirse. Él y sus hijos clónicos empiezan por comerse toda la comida de la máquina de distribución de la oficina. Luego, de los supers. Por último, toda la comida del mundo y se mueren todos.
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