14 julio 2009

P&P

Plácido y Pasión se quieren con idem. Se conocieron en una clínica de desintoxicación. Ambos formaban parte de un grupo que planeaba una huida, pero ellos dos fueron los únicos que lo consiguieron. Desde entonces, ciegos por la heroina, no se dan cuenta de la ironía de quererse con esos nombres. Ni de la fealdad con la que castigan a aquellos con lo que se cruzan. Ojalá sólo les castigaran con fealdad. Plácido y Pasión han castigado a todos con los que se han cruzado toda su vida.

Plácido y Pasión se quieren. Son las únicas personas a las que han tratado bien alguna vez. Es mucho. Han tratado tan mal a todos, han odiado tanto a la gente de su alrededor, que con si mismos compensan. P y P se quieren con locura, se juntan y sonríen. Pero ni eso les ayuda a ser mejores personas. P y P son cabrones.

Plácido y Pasión son yonkis de los que roban. Muchas veces roban por robar, por joder. Como aquel día que robaron un bar con escopetas. Robaron a los clientes pues no había caja, ya que habían alquilado el bar entre todos para un cumpleaños. En medio de la diversión llegó la policía. Entonces, en vez de huir a secas o enfrentarse, decidieron huir jodiendo: En la puerta de salida se dieron la vuelta y dispararon a los clientes. Una chica se quedó coja y esteril para toda la vida. La encantaba bailar. Otra llevaba un bebé en brazos. Lo protegió con su cuerpo, pero él murió y ella no. Dos murieron y uno tuvo dificultades respiratorias toda su vida. Si tan solo hubieran corrido al oir a la policía.

No les basta con joder por joder. Les gusta ser crueles. Disfrutan con el sufrimiento ajeno. Otro día entraron en un piso alto, donde vivía una pareja de recién casados. Tiraron a la mujer por la ventana y pegaron una paliza al marido. Durante todo el periodo que pasó en el hospital, despertándose y volviendo a dormir, sólo soñaba con su mujer agarrándose al marco con las uñas, intentando no caerse, mirándole mientras él, cobarde, se hacía a un lado aterrado. Lo primero que hizo en cuanto pudo andar fue tirarse a una vía.

Las parejas o los recién casados son sus víctimas preferidas. Como en aquel bosque donde, en una larga y terrorífica noche, torturaron a latigazos a dos enamorados a los que ataron a árboles, mirándose el uno al otro. Y les hicieron rajas en la piel con cuchillos y se los introdujeron por el ano para luego hacérselos chupar a cada uno el del otro. Luego se diviertieron metiendo ramas largas y afiladas en sus oidos. Murieron antes de que hubieran terminado de divertirse, así que se fueron en busca de más, y encontraron a otra pareja haciendo el amor en un coche. A él le tiraron por un barranco. A ella la violaron y la dejaron atada en el barranco, mirando el cuerpo agonizando hasta que la encontró la policía.

Como decía, Pasión y Plácido son crueles hasta el infinito. Toda su vida se basa en la crueldad. Gracias al cielo se van deteriorando. La heroina les hace cada vez más feos y cada vez más débiles.

4 comentarios:

manolai dijo...

pura ficción, no?

Dremin dijo...

Pura fricción, diría más bien.

El pirata de interior dijo...

muy bueno, puede ser que cruel, pero muy bueno

El hombre que fue Jueves dijo...

Al fin y al cabo es una copia y nada más.