14 julio 2009

Es fácil escribir

Describir una acción crea un texto. Cualquier acción sirve, si se sabe describir, para hacer un texto de calidad. Por ejemplo, puedo estar folios y folios contando como todas esas cabezas de pollo miran expectantes su comida y la pican en el momento exacto, en el lugar exacto para hacer una melodía que suena algo así como tacatacatacataca y que crea palabras en una pantalla. describir el gesto cansado, con los ojos cerrados y la boca sin expresión con la que mi mano se va a mi cara para frotar los ojos y como se lleva, involuntariamente, unas gotas de sudor con ella. Incluso el gesto de mirar el reloj, girandolo para que le rebote la luz sobre los números y no sobre el cristal de la esfera que casi nunca es esférica para que no nos de un reflejo puede dar lugar a un buen texto.

Y si una acción puede dar lugar a un buen texto, no digamos dos o tres. No digamos una sucesión de acciones. Todo puede ser bien explicado, de modo explícito y espartano o mejor explicado de manera artística y florida (pero sin caer en la cursilería, claro.)

Cuando digo todo, digo todo, lo más nimio puede, no digamos lo más extenso.

Si este fuera un blog de éxito de esos que tanto pululan por la blogosfera propondría un reto ahora y no sabría por cual decicirme: Si retarme a algo que no pueda describir o si invitaros a escribir simplemente describiendo algo para que veais lo fácil que es hilar una historia.

Ahora, más difícil es que la historia sea buena. Y más difícil todavía expresar lo que desees expresar.